Como le debo respeto a la religión y a la ciencia, voy a unificar los dos criterios en un relato que, sin importar si es verdad o no, busca positivamente conciliar los criterios de todas las tendencias, pues los ideales de los seres humanos, antes que sus dogmas o creencias, deben ser la búsqueda de la comprensión que lleve al reinado de la paz universal. Logrado este objetivo, la verdad dejará de ser relativa y brillará con luz propia.
Pues bien, de acuerdo a la terapia conciliadora que nos ocupa, el ser humano fue aparentemente creado por la necesidad que sentía DIOS, EL GRAN ESPÍRITU DE LA CREACION, MENTE UNIVERSAL O ENERGÍA DE CUALQUIER ORDEN, de entrar en contacto directo con la naturaleza; sistema energético organizado, también llamado materia, y que anteriormente había sido manejado con el determinado fin de darle utilidad a partículas desorganizadas que, sin preocuparnos saber de donde salieron, flotaban dispersas en el insondable espacio. Esto al parecer, como todo ha venido resultando necesidad del medio, fue realizado por DIOS, EL GRAN ESPÍRITU DE LA CREACIÓN, MENTE UNIVERSAL O ENERGÍA DE CUALQUIER ORDEN, para satisfacer cierta necesidad que desconocemos, pero que muchos creemos conocer.